Palabras del Diputado
Fernando Longo en la media hora previa de la sesión parlamentaria del día
3/03/09

SEÑOR LONGO FONSALÍAS.- Señor
Presidente: me voy a referir a un tema que si bien atañe a
nuestro departamento también aqueja a todo el país.
Tiene que ver con la apicultura y con los problemas que esta actividad
está padeciendo en este momento.
La apicultura nacional está pasando por uno de los momentos
difíciles de su historia pues en esta coyuntura en particular
los apicultores del país se han visto afectados, no por la
naturaleza sino por la mano del hombre, por el uso abusivo de sustancias
químicas en lugares y momentos no apropiados, lo que afecta
directamente el desarrollo productivo de la apicultura y pone en
tela de juicio la viabilidad de esa producción tan importante
para el agro en general.
Tenemos noticias de que hasta en importantes
plantaciones forestales de eucaliptus y otras especies se están
implementando el uso de insecticidas que afectan a las colmenas.
Desde fines del año
anterior los apicultores de Flores y también los de otros
puntos del país han gestionado ante nuestras autoridades de
Gobierno la búsqueda de soluciones para esta coyuntura, considerando
las urgencias y también con miras al futuro. El uso abusivo –reitero-
de productos formulados en base a ingredientes activos de la molécula
denominada Fipronil, insecticida con alto valor residual y sistémico,
que perdura en las plantas por más de quince días -efecto
ya comprobado en nuestro departamento -, el año pasado trajo
como consecuencia -por lo menos en Flores - la desaparición
de más de dos mil colmenas y, con ellas, la de la actividad
de varios pequeños apicultores. Este año, debido a
la sequía que imperó en el país y a las condiciones
favorables para la biología de la plaga de la langosta se
autorizó el uso de ese producto en especial. Como consecuencia
de ello, los productores apícolas se han visto afectados nuevamente,
no solo los de Flores sino los de varios puntos del país.
Sabemos, cada vez con mayor claridad, lo
fatal que es el uso de este producto para todo tipo de insectos,
que no solamente los elimina sino que también afecta a las colmenas por meses, llegando
hasta su total extinción. Recién en estos días
los apicultores han comenzado a evaluar las pérdidas por la
aplicación de los productos antes nombrados, que desde ya
informo que son cuantiosas. Y todavía nos queda todo el invierno
para evaluar a cuánto ascenderán las pérdidas
por la aplicación de estos productos, además del residuo
que permanece latente en el suelo por más de dos años.
Una vez enterados de la situación y luego
de reunidos con productores del departamento, hemos estado trabajando
en la búsqueda
de soluciones al problema. Realmente hemos obtenido una rápida
respuesta del señor Ministro de Ganadería, Agricultura
y Pesca -demostrando su alta sensibilidad por este asunto -, quien
nos informó acerca de los pasos a seguir por el Ministerio -varios
de los cuales ya se están implementando - para frenar el uso
abusivo de los productos altamente contaminantes.
Con fecha 27 de febrero se prohibió el uso de los productos
fitosanitarios a base del ingrediente activo de la molécula
denominada Fipronil en cultivos, praderas y campos naturales en floración.
En las etiquetas de los productos deberá consignarse obligatoriamente
dicha restricción. Asimismo, se autorizó la utilización
de otros productos sustitutivos que no poseen ese nivel residual
o sistémico del Fipronil. La autorización de estos
productos se prorrogó hasta fines de abril de este año.
Entre las medidas que se están preparando
hay una que para nosotros es importantísima: responsabilizar
a las empresas vendedoras por medio de la firma del asesor técnico
-léase
ingeniero agrónomo - por el asesoramiento brindado al productor.
Es decir que para el uso de productos insecticidas de categorías
1A y 1B la firma vendedora, a través del ingeniero agrónomo,
deberá asesorar al productor sobre la forma de aplicación,
haciéndose responsable ambos por el asesoramiento brindado.
Creemos que esta medida es muy importante a futuro, pues no se puede
aplicar cualquier producto en nuestros campos sin estudio previo
y sin la aprobación de los profesionales responsables. Aquí las
responsabilidades son compartidas y todos debemos asumirlas.
Consideramos fundamental que se realice un
diálogo fluido
entre productores, profesionales, aplicadores y apicultores a los
efectos de llegar, en definitiva, a un acuerdo real que contemple
los intereses de todas las partes.
En lo personal considero -reitero que es una opinión
personal- que la aplicación de estos productos no debería
permitirse bajo ninguna circunstancia, pues entiendo que atentan
gravemente contra la naturaleza. Digo una vez más que esta
es una opinión,
como dije, muy personal, pero también muy firme.
(Murmullos)
——Para el futuro tendremos que estudiar a fondo la problemática
de los apicultores e instrumentar herramientas acordes a los tiempos
que corren en el mundo.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras
se envíe al Ministerio de Ganadería, Agricultura y
Pesca, a la Junta Departamental de Flores y a la Comisión
Honoraria de Desarrollo Apícola.
Muchas gracias.